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La Cal y La Calera

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Ayuntamiento de Casarabonela

La Cal y La Calera

Introducción

Sierra Prieta, Cruz Alta, Comparate y Alcaparaín se caracterizan por sus afloramientos calizos, utilizados desde antiguo para la extracción de piedra destinada a la fabricación de cal.

Obtención de la cal: La cal viva se obtiene al someter la piedra caliza a temperaturas cercanas a los 1000 ºC, utilizando como combustible madera y matorral del entorno. Se trata de un producto muy cáustico, que tiene gran afinidad con el agua, transformándose en hidróxido cuando entra en contacto con ella. De esta cal viva, mezclada con agua, se obtiene la cal apagada.

Usos de la cal

Elaboración de mortero o argamasa para la construcción; pinturas murales con la técnica del fresco; lechada de cal para blanquear edificios; para desinfectar árboles; como desinfectante en enfermedades contagiosas; para secar el aire en espacios cerrados; para prevenir la putrefacción en aguas estancadas; para curar diarreas y vómitos; en numerosos procesos industriales.

La calera

Exterior de la caleraEl horno de cal. El horno tradicional utilizado en Casarabonela se construye excavando un pozo circular que, en parte, aprovecha el desnivel del terreno y se sitúa cerca de la cantera. Tiene tres o cuatro metros de profundidad y una capacidad de tres o cuatro metros cúbicos. En el interior del pozo se forma un poyete que se utilizará como base para apoyar la piedra que se va a cocer.

Armar el horno. Una vez extraída la piedra, se procede a su clasificación y colocación en hileras. A continuación el calero y su ayudante “arman” el horno, que consiste en llenarlo de piedra, una tarea que requiere sabiduría y destreza. Una vez lleno, la parte externa de la piedra se recubre con una capa de barro.

Interior de la caleraLa quema. Hay que mantener el fuego encendido durante tres días y tres noches, procurando que siempre mantenga la misma fuerza que la piedra requiere. Pasado este tiempo, la piedra ya está quemada y hay que dejar que se enfríe durante un par de días más. El calero es supersticioso y no deja que una mujer con la regla se acerque al horno cuando está quemando, porque cree que traerá mala suerte.

La reata. Una vez sacada, se mete en los serones que el calero ha colocado sobre sus animales de carga y se distribuye al por menor por el pueblo y sus alrededores.

Conclusión

Aunque este trabajo artesano ha sido sustituido por los hornos industriales, no deberíamos olvidar que, durante generaciones, el oficio del calero dio trabajo y sustento a muchos vecinos del pueblo, dejando una huella indeleble en nuestra cultura popular, como así lo atestigua la pervivencia de numerosos motes y apodos relacionados con esta actividad.